28 de mayo 2017

Los patrones represivos de la dictadura

Represión

Este repertorio represivo constituye el patrón de actuación de la dictadura de Nicolás Maduro para contener los legítimos reclamos de la sociedad venezolana por el retorno a la democracia en nuestro país. Mientras más democracia me pidas, mas represión te envío

Desde que iniciaron las recientes protestas contra la dictadura de Nicolás Maduro y por el retorno a la democracia en nuestro país, el gobierno ha mostrado nuevamente su repertorio represivo y el arsenal de equipos y munición anti-protestas que ha adquirido en los últimos años con recursos de todos los venezolanos, recursos que bien podrían haberse empleado para la adquisición de medicinas y alimentos que ayudaran a superar la grave crisis económica y social que padecemos.

8 personas han sido asesinadas desde que comenzaron las protestas hace menos de un mes. En al menos 2 de estas muertes está claramente comprobada la participación de agentes de la fuerza pública en la comisión de estos asesinatos. En el resto de los casos, las investigaciones que debe conducir el Ministerio Público deben determinar si los asesinatos se produjeron debido a la actuación de agentes de la Ley o por la participación de civiles armados. En cualquiera de los casos debe realizarse una oportuna y transparente investigación, que sin presiones indebidas del Ejecutivo u otros funcionarios del Estado, conduzca al esclarecimiento de los hechos y permita una sanción a los responsables. Otras cientos de personas han resultado heridas y/o lesionadas en el contexto de manifestaciones debido a la actuación de agentes de la fuerza pública y agresiones de terceros.

Uno de los objetivos de brindar justicia a las víctimas de violaciones de Derechos Humanos es sancionar a los responsables para evitar -junto a otras medidas como la adopción de políticas públicas y mecanismos de rendición de cuentas-, la reiteración de hechos que pudieran generar nuevas víctimas o revictimizar a quienes ya han sufrido abusos. La impunidad ha sido desde siempre la principal cómplice de los violadores de Derechos Humanos. Quien no es sancionado por su conducta abusiva simplemente siente aval para seguir actuando de la misma forma, con la certeza de que su conducta, no sólo no será investigada o cuestionada por el Sistema de Justicia, sino que además en muchos casos dicha actuación incluso será aplaudida.

Es esto último lo que ha venido ocurriendo en el país desde hace un tiempo. El poder alienta y aplaude la represión. La respuesta del Estado al fenómeno de la conflictividad social y las protestas en Venezuela, se ha convertido en un patrón sistemático y recurrente de abusos contra los derechos humanos. Desde que el dictador Maduro emplea adjetivos como “golpistas”, “parásitos”, “lacras”, contra manifestantes y activistas de la oposición, se inicia un proceso que alienta y desata los abusos contra estos sectores.

Empleo excesivo e indiscriminado de bombas lacrimógenas, prohibidas en la Constitución, para dispersar a manifestantes pacíficos; ataques contra zonas residenciales y centros de salud; personas heridas como consecuencia del uso excesivo e indiscriminado de la fuerza por parte de militares y policías; torturas y tratos crueles contra detenidos; detenciones masivas y arbitrarias de manifestantes pacíficos; uso de armas de fuego y munición potencialmente letal por parte de agentes de la fuerza pública durante la gestión de manifestaciones pacíficas; allanamientos y ataques contra centros educativos y universidades; promoción de campañas de odio y hostigamiento en redes sociales y medios públicos contra activistas políticos, sociales y defensores de derechos humanos; actuación de civiles armados para reprimir manifestaciones pacíficas, golpear y detener a manifestantes e intimidar a quienes protestan. Este repertorio represivo constituye el patrón de actuación de la dictadura de Nicolás Maduro para contener los legítimos reclamos de la sociedad venezolana por el retorno a la democracia en nuestro país. Mientras más democracia me pidas, mas represión te envío, ese es el mensaje que la dictadura está enviando a todos los venezolanos.

Pero esta situación no es nueva. En 2013, tras las protestas convocadas por la oposición venezolana al conocerse los resultados de las elecciones presidenciales, el gobierno ensayó lo que a la larga se convirtió en este patrón reiterado de abusos contra los derechos humanos. Desde entonces la represión ha ido en ascenso y el punto más alto de la misma fue registrado en 2014, cuando luego de crearse el “Comando Popular Antigolpe” y el “Comité Antiguarimba” para enfrentar las manifestaciones que iniciaron el 03 de febrero de ese año, 3.500 personas fueron detenidas arbitrariamente; 180 personas fueron víctimas de torturas; 600 personas víctimas de tratos crueles inhumanos y degradantes; 850 heridas; y 43 asesinadas por agentes de la fuerza pública, civiles armados y en circunstancias accidentales vinculadas a las protestas. En dicha ocasión las ONG de derechos humanos documentaron todo el repertorio represivo del Estado que incluía los mismos patrones que vemos en esta ocasión y el habitual aliento que las autoridades brindan a los represores para que sigan cometiendo abusos.

La dictadura ha anunciado la ejecución del “Plan Zamora”, una medida inconstitucional que propiciará más abusos y violaciones de derechos humanos, y que contempla la peligrosa participación de civiles armados en la gestión de manifestaciones, labores de seguridad ciudadana, inteligencia y delación de personas. El 19 de abril esta medida ya cobró sus primeras víctimas, 3 asesinados, más de 500 detenidos en todo el país y un número hasta ahora indeterminado de personas heridas. Mientras se siga aplaudiendo la represión las víctimas seguirán aumentando, al mismo tiempo la responsabilidad del dictador Maduro y su gobierno también irá aumentando, y en el futuro tendrá que responder a la justicia por este vergonzoso patrón de abusos contra la democracia y los derechos humanos.

Coordinador de Investigación de Provea

Este medio no se hace responsable por las opiniones emitidas por sus colaboradores
;