23 de octubre 2017

Las últimas palabras de una víctima de la represión: “Me llevan preso al hospital militar…voy herido, ayúdame”

Tony Gruseny

Las palabras de Gruseny Antonio Canelón al ser llevado detenido y antes de convertirse en la tercera víctima fatal de las represiones de las protestas de oposición

“Siempre luchó por el país, siempre luchó por este mal Gobierno”, así lo indicó María Gabriela Carreño, amiga de Gruseny Antonio Canelón Scirpatempo de 32 años, el tercero de los larenses fallecido en medio de las manifestaciones que se iniciaron el martes 4 de abril.

Tony, como era conocido de cariño, era una persona muy activa en las manifestaciones. A pesar que varios de sus amigos habían salido del país, él siempre decía que se quedaría luchando. Desde el 2014 estaba en las calles, era de los que siempre alzaban su voz y este 11 de abril cayó herido en medio de una manifestación en plena avenida Ribereña, cerca de Tarabana, en Cabudare, municipio Palavecino del estado Lara.

Se conoció a través de una vecina que Tony vivía en la urbanización Tarabana Plaza. Él estaba sentado con otros vecinos cuando llegó la Guardia Nacional a reprimir a algunos manifestantes, pero él en vez de correr hacia adentro del urbanismo salió a la calle y ella no supo más nada de él.

 

Lo que sucedió ese día fue contado por el propio Tony. Lo primero que se conoció fue a través de una nota de voz que envió a uno de sus amigos más allegados. “Me llevan preso al Hospital Militar, voy disparado, voy herido. Ayúdame por favor”. Pero el joven comerciante no fue trasladado para donde él creía, sino que fue ingresado a las 8:40 de la noche del martes 11 de abril en la emergencia del Hospital Central Antonio María Pineda de Barquisimeto, al que llegó en un camión de orden público de la Guardia Nacional Bolivariana. Un primer teniente fue quien lo ingresó al centro asistencial.

Fue recibido por un grupo de médicos, entre los que estaba Jesús Guarecuco, presidente de la Sociedad de Médicos y Residentes (Somir) del Hospital Central Antonio María Pineda. “Tony llegó vivo. Pudo hablar e indicó que fue un Guardia Nacional quien le disparó” relató el doctor. El joven herido contó que observó como los castrenses fueron a detener a una persona y él intentó ayudar, fue en ese momento cuando el guardia lo apuntó y disparó. Posteriormente lo metieron al camión junto a otras personas. Ese fue el momento en que Tony se comunicó con su amigo.

Según el médico Guarecuco, la persona que le disparó tuvo que haber estado a menos de un metro de distancia, porque su herida era profunda y grande, con un diámetro de seis a siete centímetros. “Hay permisividad para que los Guardias usen perdigones a larga distancia, porque ellos tienen una amplitud de dispersión, entonces se abren. Que te caigan dos o tres perdigones no te van hacer nada, pero cuando es cerca estos perdigones entran en el mismo eje y cuando entran al cuerpo se dispersan y es más grande el daño que pueda ocasionar”.

El disparo le causó una lesión hepática grado 4 y otra en el colón con múltiples heridas, por lo que tuvieron que quitarle la mitad del colón. También tuvo lesión en el riñón, pulmón y diafragma. “Perdió muchísima sangre, fue transfundido muchísimas veces”, describe el médico residente, quien además explica que estaba recluido en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y tenía que ser intervenido en una segunda oportunidad, pero ni con todos los medicamentos que le colocaron se pudo hacer nada. Tony no sobrevivió y falleció a las 3 de la madrugada del 13 de abril.

Guarecuco aseguró que fueron perdigones de goma lo que se extrajo, además del cartucho, calificando la herida como “perdigones a quemarropa”.

Heridos por doquier

Ese mismo día que ingresaron a Tony del municipio Palavecino llegaron cinco heridos más, cuatro por perdigones y uno de bala.

Desde el lunes 10 de abril se han contabilizados 15 heridos, entre ellos nueve por arma de fuego y seis por perdigones. El doctor Carlos Zapata hace referencia que al Hospital Central Antonio María Pineda están llegando los de mayor gravedad, pero por fuera tienen contabilizadas alrededor de 37 personas que les da miedo a acudir a un centro asistencial y han sido atendidos en su casa.

Por otra parte, la doctora Luzmila Leal hace un llamado a la paz al Gobierno Nacional para que frenen las represiones que se vienen registrando en manifestaciones en donde se encuentran personas totalmente desarmadas y que son inocentes, a las que están lastimando y causando lesiones que son permanentes. “Tenemos derecho a manifestar tranquilos a exigir un cambio” destacó Leal.

Militares al acecho

Durante la estadía de Tony en el principal centro asistencial de Barquisimeto, los castrenses pasaban por el área y estaban pendiente de todos los movimientos. Hasta intentaron ingresar a pabellón para ver qué sucedía, pero señalan los doctores que extrañamente, al ver que el paciente murió, ellos desaparecieron.

Fiscal Nacional se suma a la investigación

La mañana del jueves Santo, una vez que fue pasado el cadáver del joven comerciante a la morgue del Hospital Antonio María Pineda, se observó la presencia de funcionarios del Eje de Homicidios del Cicpc Lara, además de representantes de la Unidad Criminalística de Vulneración Contra los Derechos Humanos del Ministerio Público. Carlos Muñoz, el Fiscal 21 con competencia en Derechos Fundamentales y el Fiscal Nacional 85 también se sumaron e iniciaron la investigación del caso.

Se le realizó la autopsia al joven después de mediodía y se confirmó que efectivamente los perdigones eran de goma.

La investigación que inicialmente era llevada por el Cicpc, Subdelegación San Juan por el delito de lesiones, será comenzada desde cero, pues deben ubicar el sitio exacto donde cayó herido Tony. Para ello los especialistas llevarán a cabo una reconstrucción de hechos, que se presume se realizará en las próximas horas.

Amaba a Venezuela

En las afueras de la morgue estaban los amigos de Tony, quienes daban la cara por él, pues era huérfano de padres. También era el mayor de tres hermanos, entre ellos una joven quien era la que estaba haciendo algunas diligencias por su fallecimiento y un menor de edad.

Hace siete años, Tony fue tocado por uno de los mayores males de este país. El 28 de septiembre del 2010, un sujeto disparó al taxista de 53 años de edad Gruseny Manuel Canelón Escalona para robarle su vehículo en Valle Hondo. De esa forma la delincuencia le arrebató a su padre, y como en muchos de los casos, el crimen quedó impune.

Dicha situación no tumbó a Tony. Tras ello, pasó a ser el pilar de su hogar y trabajaba con establecimientos de comida y otros comercios. Sus amigos expresan que había pasado tiempos difíciles, pero “le echo pierna a la vida”. Por cinco años trabajó como modelo profesional en el país para marcas reconocidas, sacándole jugo a sus ojos azules y su buen físico. Aún así, cuentan todos, era muy humilde y siempre estaba pendiente de ayudar. Por eso, en el momento en que solicitaron medicamentos y donantes, para él sobraron.

Tony había estudiado Ingeniera Electrónica en la Universidad Yacambú, pero no pudo terminarla. Antes de morir cursaba materias entre 4to y 5to semestre de Ingeniería Civil en la Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado (UCLA) y formaba parte del equipo de básquet de la universidad.

Cadena Humana

En horas de la tarde vecinos de Palavecino convocaron una cadena humana en honor a Tony Canelón, a todos los caídos, a los heridos y a los presos. La misma se extendió desde el distribuidor Bellas Artes, hasta la redoma de Agua Viva, en Cabudare. Las notas del Himno Nacional fueron entonadas y el Padre Nuestro y Ave María rezados, indicaron los presentes quienes a partir de hoy afirmaron se mantendrán en la calle por Tony.

A la cadena humana no la destruyó la lluvia. La mayoría de las personas estaban de blanco y llevaban consigo banderas, camisas y gorras con la bandera de Venezuela. Lagrimas rodaron por los rostros de más de una persona cuando, al final de la tarde, el carro funebre que llevaba los restos de Tony transitó por donde se realizaba la actividad. Su sepelio fue en la funeraria Laya, en La Mata de Cabudare.

Con información de Runrunes.

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