23 de agosto 2017

La MUD fija su posición ante la liberación de los 7 presos políticos

MUD y diálogo

La MUD hace un comunicado estableciendo su posición frente a la liberación de los presos políticos y la lucha por los otros 126 privados de libertad en distintas cárceles del país

Ante la liberación de un grupo de siete presos políticos durante la madrugada del 31 de diciembre, la Mesa de la Unidad Democrática fija posición en los siguientes términos:

  1. La inmensa mayoría de los venezolanos quiere vivir en democracia y no hay democracia con presos políticos.  En democracia las diferencias se debaten con libertad y se dirimen con el voto.  La judicialización de la política y la existencia de presos de conciencia es una característica de regímenes dictatoriales.  Por eso, toda liberación de presos políticos es un paso positivo, un paso en la dirección correcta, un paso en el camino de desmantelar la venganza y reconstruir la convivencia.  Transitar ese camino es la conducta que debe ser alentada y fortalecida, al tiempo que se debe aislar y segregar a quienes insistan en el erróneo sendero de la violencia institucional, de la persecución política y del terrorismo de Estado.
  2. Enviamos un mensaje de solidaridad, respaldo y bienvenida a  Nixon Leal, Ángel Contreras, Yeimi Varela, Gerardo Carrero, Scarli Duarte, Leocenis García y Manuel Rosales, presos políticos venezolanos que hoy pudieron al fin, luego de una larga e injusta separación, reencontrarse con sus familias.  A sus madres, padres, esposas e hijos vaya también nuestra palabra de reconocimiento por su lucha.
  3. La alegría por quienes hoy están en sus casas, con sus familias, hace aún más urgente la decisión de seguir luchando por la libertad de los otros 126 presos políticos que todavía están en diversas cárceles venezolanas. Como los siete liberados esta madrugada, todos los otros 126 deben también estar en la calle.  Ninguno ha cometido delito alguno, muchos se encuentran en delicado estado de salud debido a las precarias condiciones del injusto encierro, aproximadamente la mitad de ellos tienen más de dos años presos sin haber pisado jamás la sala de un tribunal (por lo que de aplicarse rigurosamente la ley quedarían automáticamente en libertad plena),  a favor de varios de ellos ya han sido libradas boletas de excarcelación que son ignoradas por sus carceleros, la minoría que está siendo juzgada tiene derecho constitucional a ser procesada en libertad e incluso aquellos muy pocos que han sido condenados, como los policías metropolitanos presos a raíz de los sucesos de 2002, ya han cumplido parte importante de sus injustas condenas, lo que los hace acreedores a beneficios procesales y medidas sustitutivas de pena.  En síntesis, hay muchas razones políticas y humanitarias para que todos sean liberados, y no existen pretextos procesales, judiciales o “técnicos” para justificar que ninguno permanezca en prisión.
  4. También es necesario insistir en que reclamamos estas liberaciones cuando nuestro país está inmerso en una severa crisis política, económica y social, en el marco de la cual se agudizan las tensiones sociales y políticas.  Por eso no basta con liberar a los presos políticos: Además es fundamental superar la judicialización de la política y la criminalización de la lucha social.  En efecto, liberar a unos ciudadanos presos por motivos políticos para simultáneamente poner presos a otros por los mismos motivos es en realidad persistir en la continuidad del oprobio, en la torcida lógica del atropello, y es precisamente eso lo que debe ser superado.
  5. Exigimos que junto con la libertad de los presos políticos se proceda a tomar las medidas necesarias para hacer posible el retorno al país de los exiliados, así como la anulación de las causas judiciales abiertas a miles de estudiantes y jóvenes venezolanos por razones de persecución política.  Esas son también medidas urgentes para lograr restablecer en Venezuela un clima social e institucional que permita el desarrollo de un proceso de transición política en paz, con garantías suficientes para todos los sectores, para que una Venezuela renovada pueda enfrentar con éxito la crisis que hoy agrede con hambre, inseguridad e incertidumbre a todos los ciudadanos, y con particular saña a los más pobres.

    Finalmente enviamos a todos los venezolanos nuestro saludo de fin de año, en la certeza de que 2017 será lo que los venezolanos luchemos para que sea: que en el año por iniciarse logremos unidos los objetivos que la dispersión hizo esquivos en el 2016;  que en el 2017 el interés de la mayoría que quiere cambio positivo y en paz esté por encima de las agendas particulares, legítimas pero extemporáneas;  que el Año Nuevo sea nuevo de verdad, sea tiempo de inicio de la reconstrucción de una Venezuela de progreso, de oportunidades para todos, una Venezuela con alimentos y medicinas, con democracia y libertad, una Venezuela de la que nadie se quiera ir y a la que todos quieran y puedan regresar.

    Por la Mesa de la Unidad Democrática,
    La Secretaría Ejecutiva.
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