17 de agosto 2017

La historia no absolverá

Cabello, Maduro y Rodríguez

El Ministro de la Defensa tiene altas responsabilidades en lo que pueda suceder. Él es quien está en capacidad de controlar sus ejércitos para que no agredan al pueblo en sus protestas. Las fuerzas armadas son parte del mismo pueblo, han sido apreciadas siempre por los venezolanos y no debieran ser utilizadas como fuerzas de choque de comunistas como Maduro y fascistas como Cabello y Rodríguez

No es verdad que la historia la escriben los dictadores. Esa no es verdad sino mientras dura su hegemonía, luego la historia impondrá su verdad. En anterior artículo decíamos que las cuatro funcionarias del Consejo Supremo Electoral serían culpables de lo que pueda pasar cuando los acontecimientos se desborden. La historia no las perdonará, aunque no son las únicas culpables, más bien son obedientes activas de unos jefes que no merecen serlo, de una tragedia colectiva que muchos analistas ven como un peligro inmediato si continúa la política dictatorial del régimen, con la represión de derechos ya históricos del pueblo como lo es el de decidir con su voto sobre gobiernos y gobernantes.

Por supuesto que el gran culpable de esta ruina de país que tenemos fue Hugo Chávez, quien se empeñó en gastar una fortuna que no era suya sino de los venezolanos todos, en propiciar un modelo político anacrónico en América Latina y el Caribe. Sobre todo por dejarnos en la presidencia del país a una persona sin formación profesional, sin cultura y de inteligencia limitada. A Nicolás Maduro la historia lo mencionará en un par de líneas como el peor gobernante en la vida del país. Su identidad con los viejos dirigentes de la revolución cubana, lo lleva a querer imponernos en el siglo XXI, un sistema político fracasado en la mitad del siglo XX en Europa oriental y en varios países asiáticos. Un personaje patético invocando al viejo comunismo, donde no quedan sino fantasmas. Stalin, Mao, Kim Il Sung, Ceausescu, Fidel Castro no son en la historia sino tiranos abominables, culpables de demasiados crímenes, el primero de ellos, su propia revolución fracasada.

La dictadura busca imponerse sobre la heroica lucha de la mayoría indudable del pueblo, y llega a suceder lo que no queremos, una tragedia colectiva, son culpables en alto grado dos personajes que no son comunistas como Maduro, son fascistas perversos. Diosdado Cabello quiere demostrar un valor que no tuvo cuando era Vicepresidente y Chávez renunció. Desaparecido, reapareció cuando Baduel y otros Generales devolvieron a Chávez a la presidencia. Se cree líder, pero fue derrotado en Miranda por Henrique Capriles, a quien no lo perdona. Se creía dueño de la Asamblea Nacional, donde abusaba humillando a adversarios, sobre todo si eran mujeres líderes opositoras. La derrota que le dio el pueblo el 6 de diciembre de 2015 fue categórica.

Jorge Rodríguez, hombre de profundos odios, buscando una venganza eterna, fracasa como Alcalde pero se cree dueño del centro de la ciudad, donde pandilleros armados –los frei korps como tenían los nazis– agreden permanentemente a opositores políticos. Fue el jefe de campaña en las elecciones parlamentarias, donde la derrota fue muy grande. Quien quiera saber más porque estos señores son fascistas, lea a Umberto Eco y Norberto Bobbio en distintos libros. 

El Ministro de la Defensa tiene altas responsabilidades en lo que pueda suceder. Él es quien está en capacidad de controlar sus ejércitos para que no agredan al pueblo en sus protestas. Las fuerzas armadas son parte del mismo pueblo, han sido apreciadas siempre por los venezolanos y no debieran ser utilizadas como fuerzas de choque de comunistas como Maduro y fascistas como Cabello y Rodríguez. El ministro debe considerar un honor dirigirlas y no contribuir a que sean una fuerza pretoriana al servicio del peor gobierno. Lo que le conviene a un patriota es una historia no manchada.

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Edición del 2017/08/17
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