23 de octubre 2017

Marino J González: "Si sigue como va, a Maduro se le acorta el tiempo"

Entrevista

A Marino González le preocupa la responsabilidad que tendrán los nuevos liderazgos en la conducción de un nuevo país. La gente quiere saber qué es lo que pasa, sin adornos

Marino J González, Médico, ‎Especialista en políticas públicas y políticas de salud, Profesor Titular de la Universidad Simón Bolívar.

–¿En este proceso de destrucción económica qué es lo más grave que vislumbra?
–Que Venezuela está en el comienzo de un proceso hiperinflacionario y ha sido advertido por el Fondo Monetario Internacional hace como 2 meses y como lo venía venir he estado indagando lo que les pasa a los países cuando entran por este camino. Esto es una consecuencia de una serie de cosas. Estamos en un proceso de destrucción que no es solamente económica sino con implicaciones sociales y eso afecta a toda la población y yo diría que ya casi al 80% de la población que está llegando a niveles en donde la afectación es directa: no hay comida o se come mucho menos; no hay recursos, todo cuesta más y cada familia tiene que tomar una serie de decisiones respecto a sus gastos que no las hubiera pensado 5 años atrás.

–¿Qué les ocurre a los países que pasan por un proceso de hiperinflación?
–Dividen su historia en antes y después y lo muy lamentable es que las acciones o inacciones del Gobierno están complicando el cuadro. En líneas generales, aplicando términos médicos, el país está en un shock que tiene 3 dimensiones: económico, social en el cual la característica más importante es la alimentación y sabemos que hay zonas del país donde no está llegando la comida. El año pasado el 70% de la población no podía comprar huevos, en este momento no tenemos cifras; lo mismo pasa con la leche que en 2015 el 40% de la población no tenía acceso a ella. Ahora se agrega la situación política. El país tiene 3 centros de crisis que están potenciándose unas a otras.

–¿Cómo va a evolucionar esto?
–Todos los gobiernos que han generado procesos hiperinflacionarios no sobreviven políticamente. En América Latina hay 5 casos de hiperinflaciones francas. Primero fue Chile que tuvo su origen en el gobierno de Allende, pero se expresó al mes siguiente al golpe. En Bolivia que se dio entre el 83 y el 85 y tiene mucho que ver con el caso venezolano donde el presidente Siles Zuazo que intentó varios procesos de cambio económico y todos fueron fallidos y Bolivia llegó a tener 11.000% de inflación y allí hubo un acuerdo político de anticipar las elecciones y entró Víctor Paz Estenssoro quien fue el que pudo controlar la inflación. El caso más parecido al venezolano es el de Perú con Velasco Alvarado que fue un gobierno de muchas estatizaciones y eso ocasionó pérdidas de inversiones. Luego vienen los gobiernos democráticos y el gobierno de Belaúnde no logra entrarle a fondo a las distorsiones económicas de la dictadura militar. Luego viene Alan García y ahí se crean otras distorsiones y entra el país en hiperinflación. Luego viene Fujimori y es él el que entra en el lo que se llamó el 'fujishock'. En Argentina Raúl Alfonsín tuvo que acortar su mandato porque la inflación estaba disparada y el nuevo gobierno tuvo que entrarle al problema. Brasil tuvo una inflación muy alta durante 13 años por encima de 100% y en los 90 cuando llegaron a la hiperinflación coincidió con la crisis de Collor de Melo, su salida, hasta que llegó Cardozo quien controló el problema. El caso del sandinismo en el gobierno de Daniel Ortega donde también se da una hiperinflación de más de 12.000 % y la llegada de Violeta Chamoro contribuyó a la hiperinflación y la gente buscó una salida distinta a su gobierno.

–¿Pasará aquí lo mismo?
–No me cabe la menor duda. Este gobierno de Maduro ha podido evitar esta situación que viene desde el 2009 con la caída de la actividad económica y que se salvó un poco en el 2012 porque hubo un aumento de los precios del petróleo; pero del 2012 hasta acá la caída ha sido, prácticamente, en línea. El FMI había advertido en abril que la inflación estaría en 700% para final de este año, sin embargo, analistas como Asdrúbal Oliveros dicen que ya estamos en 750%, es decir, que vamos a superar el escenario para diciembre.

–Pareciera que el venezolano se acostumbró a la inflación.
–El venezolano se acostumbró a la inflación porque había inflación, pero la economía crecía y el venezolano se ajustaba a esas proporciones, pero en este momento ya no se puede ajustar, se están rompiendo esas estructuras.

–¿Cómo se va a digerir esa ruptura de la estructura de relaciones sociales?
–El Gobierno la está digiriendo muy mal porque es un causante importante de lo que pasa, que las medidas para evitarlo se han debido haber tomado en el 2013. Estamos viviendo las consecuencias de la ineptitud y de la visión ideológica de este Gobierno que nos ha llevado al enfrentamiento con el sector productivo, a la aniquilación de toda capacidad de generar valor, en pensar que el Estado debe ser el eje del desarrollo cuando eso ya está superado en todas partes del mundo y todo este proceso está trastocando al Gobierno por todo lo que afecta a la gente. Luego hay un efecto en la economía porque se están cerrando todas las posibilidades de producción, no hay divisas, no hay materias primas y esto va a traer mayor crisis para la gente.
Además hay un efecto en la gestión pública porque todo aquello que dependa de la gestión pública está en su peor momento histórico, porque toda la inversión pública que está muy vinculada con que si la economía crece o no y se le agrega que hay inflación entonces todo lo que son escuelas, hospitales, servicios públicos, inversión, mantenimiento no tiene forma de estar peor.

–¿Hay solución con este Gobierno?
–No hay solución con este Gobierno, hay que cambiarlo porque si no lo hizo antes ya no lo va a hacer, tiene una matriz conceptual, ideológica, muy distinta a lo que se requiere en Venezuela.

–¿Por qué un Gobierno como este que ve que el país está llegando a un colapso total se mantiene en esa conducta, por cuestiones ideológicas?
–Lo que pasa es que el Gobierno se percibe bastante heterogéneo, no se puede decir que hay un Gobierno monolítico, hay distintas visiones, distintos grupos entre ellos. Una visión más militar, una más civil, hay grupos que comienzan a girar alrededor de personas y si nos ponemos en esa perspectiva la toma de decisiones en un gobierno constituido así donde cada quien representa no a una parte de una política, sino a una persona o a un grupo, así es muy difícil lograr la coherencia de la acción del gobierno que es fundamental para gobernar bien y si a eso le sumamos que Maduro está allí por una cuestión azarosa, porque fue designado para sustituir a alguien que había construido un mundo que solamente Chávez sabía de qué tamaño era y no se caracterizó por transferir información, poder, era una persona absolutamente centralizadora. Dentro del país fue creando estructuras, experiencias, modificaciones de ministerios, en muchos casos inventos, más las expropiaciones y fue construyendo una serie de instancias que ni él sabía de qué tamaño eran. Ahora, las posibilidades de modificar eso implicaría cosas que no tiene Maduro: una visión estratégica completa, la coherencia de que todos estos grupos estuvieran de acuerdo en uno o dos objetivos y luego que los recursos no los hay. Entonces el Gobierno mantiene este rumbo apegado a esa tradición venezolana de esperar que suba el petróleo y el objetivo es mantenerse en el poder. Por tanto, este es un Gobierno que está en un ritmo de cambio de sustitución por los canales que deben ser constitucionales.

–¿Está de acuerdo con el Referéndum Revocatorio?
–Debe explorarse en toda su extensión porque es la que está prevista, la que está en el ánimo, hay la urgencia. Cada día que pasa que no se toman decisiones es un día que se complica más la vida del venezolano y se complica la recuperación de esto y hay que ganar tiempo porque cada segundo que pase adquiere el peso del efecto en las personas de lo que está pasando: protestas, las escuelas, hay zonas del país donde no están recibiendo alimentos y si los reciben no tienen cómo comprarlos.

–¿Si Maduro sigue esta misma política cuál va a ser el final?
–Si sigue así a su Gobierno se le acorta su tiempo, mientras menos haga más rápido se termina su Gobierno. El marco constitucional es el que va a establecer cómo se sale del Gobierno.

–¿Cómo sería ese país que va a recibir ese nuevo gobierno?
–Tiene una parte negativa en el efecto que ha tenido el actual Gobierno, pero la parte positiva es que un Gobierno diferente va a poder establecer una serie de correctivos que deben apuntar, fundamentalmente, a recuperar el mercado que sea para todos, que sea efectivo y un Estado que tenga las mismas características. Un mercado funcional y un Estado funcional. Ese es el gran reto.

–¿La inflación se puede bajar?
–La solución a la inflación no son años, si las cosas se hacen como se tienen que hacer puede llevar poco tiempo, pero tiene que haber un plan, acuerdos, la restructuración del Estado. Estoy completamente optimista de que se puede hacer y rápido y es importante que se haga rápido para que la gente tome la confianza de que las cosas están en la dirección adecuada, que es lo que no está pasando ahorita.

–¿Los liderazgos alternativos están a la altura del momento que estamos viviendo?
–Este es un momento de mucha pedagogía, es decir, los liderazgos sobre todo los alternativos a este Gobierno tienen que hacer un esfuerzo por trasmitirle al país con la mayor sencillez posible varias cosas: que es necesario el cambio, que ese cambio no lo vamos a hacer para repetir los mismos errores del pasado; que esos liderazgos tienen que ser lo suficientemente amplios, responsables para decir las cosas como son y que es muy importante ganarse la confianza de la gente porque la gente quiere saber qué es lo que pasa, sin adornos, y el principal mensaje de ese liderazgo es que debemos resolver, que debemos tener una relación diferente entre el ciudadano y el Estado. Los venezolanos tenemos una tendencia a creer que el Estado lo resuelve todo y eso está en la génesis de lo que hace el actual Gobierno. Pero también es bueno que ese liderazgo alternativo tenga una visión diferente sobre eso, que sea un Estado que colabora con el sector privado, con las organizaciones sociales, con la academia, con los medios de comunicación para una visión mucho más amplia. Es importante trasmitirlo y hacerlo cuando toque el momento.

–Es una gran responsabilidad para esos nuevos líderes.
–Vamos a entrar en una etapa en donde la responsabilidad de los liderazgos, sobre todo políticos, va a ser mucho mayor que en cualquier etapa de nuestra historia reciente y que tiene que hacerlo con competencia, con capacidad, buscando apoyos técnicos, intelectuales, sociales y no pensar que vamos a salir de todo esto que nos ha costado tanto para repetir errores que fueron los que nos llevaron donde estamos. Los líderes tienen que estar a la altura de las exigencias que tiene el país

–¿Cuál es el reto de ese liderazgo nuevo, alternativo?
–Es cómo conducir ese proceso, con qué competencias, con qué recursos, con qué alianzas se va a producir ese cambio. Creo que ese es el reto de los próximos años y caminar por esa dirección.

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