29 de marzo 2017

"Lo que vemos en pantalla es miedo"

Carolina Acosta Alzuru

Carolina Acosta-Alzuru sigue viendo al país como una telenovela, pero sin un gran protagonista

Carolina Acosta-Alzuru ha estudiado la telenovela y su reflejo social. Su más reciente libro es Telenovela adentro.

¿Twitter es tan novelero como el país "real"?
Lo es. Produce adicción. Allí todos somos personajes. Algunos más cercanos a quienes somos realmente, otros más construidos y unos completamente falsos (bots). En Twitter ruedan historias de veracidad variable con el objetivo de ser consumidas y repetidas. Algunas tienen un guión estilo cubano: maniqueo, predecible y altamente melodramático. Allí hay información y desinformación. Hay escenas de amor y de odio. Conversaciones analíticas e intercambios de insultos. Y, como a la telenovela que nos engancha, no le quitamos los ojos de encima.

Evaluó las redes para leer a la audiencia de novelas. ¿Cómo las ve ahora que no hay producción nacional?
Hay producción nacional, pero muy reducida. Historias encorsetadas por las leyes, la intimidación y la autocensura. El enganche del público no es el mismo y en Twitter se nota. Cuando estaban al aire “La mujer perfecta”, “La viuda joven” y “Válgame Dios”, en cada segmento entre comerciales había un centenar de tuits escritos por televidentes. Hoy, “Amor secreto” no genera ni 50 tuits en toda su hora. Y aunque Twitter no es el país, ni un medidor de rating, este cambio no se puede desmeritar. Es un síntoma.

¿Quién es el gran protagonista de la novela actual venezolana?
No hay “gran protagonista”. Hay una serie de personajes buscando el protagonismo. Y hay un país que trata de identificar el protagonista a seguir. El mesianismo nos es endémico. Pero resulta que todos estamos en la historia y debemos ejercer nuestro rol. Asumir nuestro protagonismo.

¿El país sigue siendo de las mujeres?
El Censo de 2011 indica que 40% de los hogares venezolanos tienen como cabeza a una mujer. Y un estudio en el año 2005 arrojó que las mujeres encabezaban el 70% de los hogares pobres. Eso no significa que el país es de las mujeres. Somos un país matrisocial, como dice Gisela Kozak. Tenemos una alta dosis de paternidad irresponsable y un coctel opresor de machismo y marianismo. Eso le da a la mujer una alta carga de responsabilidad en la esfera doméstica. Pero se le sigue escamoteando la igualdad en la esfera pública.

¿Le hace falta Leonardo Padrón a la TV? ¿Qué hacer si no lo dejan?
A nuestra TV le hacen falta Padrón y todos los escritores que están determinados a contarnos como sociedad sin autocensura y sin edulcorantes. Pero justamente por eso es que ellos no están al aire. Lo que vemos en pantalla es miedo y supervivencia ante un gobierno que sataniza e intimida a los medios. ¿Qué hacer? Estar conscientes de que el cerco mediático nos afecta a todos, no solo a los que tienen negada la pantalla de TV. Observar quién nos habla, de qué, por dónde y por qué. 

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