Más de un centenar de zulianos adscritos a los gobiernos locales y el ejecutivo nacional, la policía y organizaciones no gubernamentales participaron en una mesa de trabajo para buscar mecanismos que ayuden a mejorar la protección de las personas víctimas de la violencia basada en género y de la población refugiada, ya vulnerable por su condición.
Además de exponer los escenarios en los cuales las personas forzadas a huir de su país de origen son víctimas de abusos, la jornada incluyó el aprendizaje de técnicas básicas de atención a las víctimas de violencia sexual.
Participaron en el taller funcionarios de la Defensoría de la Mujer, del Instituto Zuliano de Estudios Fronterizos (IZEF), de la Defensoría del Pueblo, representantes de la Gobernación del estado Zulia, mujeres de la misión Madres del Barrio, entes policiales, comités de Derechos Humanos de la Guajira, así como Cáritas de Venezuela y la Cruz Roja seccional del Zulia, entre otros.
Los participantes aprendieron cómo referir los casos de violencia sexual a los organismos competentes en la región, a los fines de garantizar su protección, atención legal y psicosocial, y a la vez preservar sus derechos humanos a través de un trato digno y de apoyo, acorde con su condición de víctimas.
Esta actividad estuvo dirigida por la jefa de oficina de ACNUR en Maracaibo, Eva García, la organización HIAS, representantes de la Dirección de Desarrollo Social del Zulia y funcionarios del comando de Prevención del Delito.
El conversatorio formó parte de las actividades realizadas con motivo del Día Internacional de la Violencia Contra la Mujer, conmemorado el 25 de noviembre y dejó como resultado una propuesta para la creación de una red de protección conjunta entre los participantes, para mejorar la coordinación institucional para atender el tema de la violencia en el Estado Zulia.
Mujeres y Niñas refugiadas
Las mujeres y niñas constituyen la mayoría de la población refugiada del mundo. Muchas de ellas enfrentan problemas especiales en el ámbito de la protección internacional por el sólo hecho de ser mujeres. Sin contar con la protección de sus hogares, sus gobiernos y en muchos casos de las estructuras familiares tradicionales, las mujeres se encuentran con frecuencia en situaciones de vulnerabilidad.
En Venezuela, la población refugiada está conformada en un 48% por mujeres, quienes generalmente están a cargo del cuidado y manutención de sus dependientes o son cabeza de familia. Muchas de ellas carecen de seguridad alimentaria y a menudo son víctimas de maltrato físico, psicológico y sexual, dentro o fuera del hogar.
En Venezuela y el mundo, el número de denuncias por maltrato a la mujer es muy bajo, por esta razón la formación de los funcionarios que atienden estos casos es de vital importancia a fin de garantizar una atención oportuna que evite consecuencias de largo alcance; ya que el maltrato causa daños a las familias y a las comunidades, impide el desarrollo humano y limita el crecimiento económico de los pueblos.
Para mayor información sobre el ACNUR y sus actividades visita nuestra página web: www.acnur.org