Conozcan a Scott Brown, el nuevo poster boy de la de- recha rabiosa republicana.
Brown derrotó el martes a la demócrata Martha Coakley en elecciones especiales en Massachusetts destinadas a ocupar el cargo que quedó vacante en el Senado tras el fallecimiento de Edward Kennedy.
Brown, un teniente coronel en la reserva de la Guardia Nacional, ha expresado su apoyo al waterboarding como técnica de interrogación para sospechosos de terrorismo. El water- boarding consiste en cubrir el rostro de un sospechoso con un paño, y arrojarle agua encima para darle la sensación de que se está ahogando.
La técnica se hizo muy popular en la época de la Santa Inquisición.
El nuevo senador republicano también se opone a los procesos civiles contra sospechosos de terrorismo y a la amnistía para inmigrantes ilegales.
Ha exigido que se fortalezcan las medidas para capturar indocumentados en la frontera con México, y sanciones para las empresas que los contraten. Un hombre muy apuesto, Brown posó en 1982 semidesnudo para la revista Cosmopolitan, obte- niendo ese año el título de "El hombre más sensual de Estados Unidos".
Pero en estos días Brown prefiere otro título: el de "El senador 41º".
Tras derrotar a Coakley con una sólida ventaja de 52% a 47%, Brown se ha convertido en el senador que necesitaban los republicanos para bloquear toda iniciativa en el Senado.
La Cámara Alta consta de 100 escaños. Los demócratas contaban hasta el martes con 60 bancas, y los republicanos con 40.
Esa "súper mayoría" de 60 bancas permitía al partido de gobierno hacer avanzar su agenda legislativa sin correr el peligro de actos de "filibusterismo" (obstruccionistas), por parte de la oposición. Pero ahora, la situación ha cambiado drásticamente.
Ahora que tienen 41 senadores, los republicanos cuentan con votos suficientes para bloquear leyes como la de la reforma de la atención médica, cada vez más impopular. (La última encuesta muestra que 56% de los entrevistados se oponen a esa reforma, en tanto apenas 39% la apoyan).
En la primera semana de enero de 2010, dos senadores con mucho peso en el partido Demócrata, Byron Dorgan, de Dakota del Norte, y Christopher Dodd, de Connecticut, anunciaron que no buscarán la reelección en noviembre, ante el nuevo clima político.
Además, el gobernador demócrata de Colorado, Bill Ritter, dijo que abandonará el cargo al concluir este año. Y Parker Griffith, un legislador demócrata por Alabama, anunció su ingreso a las filas republicanas.
En los últimos meses, semana tras semana, "algún demócrata en la Cámara de Representantes o en el Senado, temeroso de los resultados que podrían registrarse en las elecciones (de noviembre de 2010), ha cambiado de partido o se ha retirado", dijo The New York Times.
En noviembre de 2009, y pese a que el presidente Obama hizo una vigorosa campaña a favor de los candidatos demócratas a gobernador en Virginia y en Nueva Jersey, los republicanos se alzaron con el triunfo.
Tras conocerse los resultados de Massachusetts, Obama llamó por teléfono a Coakley, la derrotada candidata demócrata, para decirle "no podemos ganar todas" las elecciones.
Bueno, tampoco un partido puede mantenerse mucho tiempo en el poder si pierde en todas las ocasiones.
Pero además, Massachusetts es un estado muy especial. Edward M.
Kennedy el epítome del demócrata liberal, controló su banca en el Senado durante más de 46 años. Los electores registrados como demócratas superan a los republicanos por tres a uno, y además Massachusetts fue el único estado donde el ultraliberal y muy decente candidato demócrata George McGovern derrotó a Richard Nixon en las elecciones de 1972.
Adam Nagourney escribió en The New York Times que "es muy difícil no considerar" los resultados en Massachusetts "un repudio de la forma en que el señor Obama y los líderes demócratas en el Congreso están manejando las cosas".
La victoria del republicano Scott se basó en una campaña de denuncia del alto desempleo la cifra oficial es de 10%, la cifra verdadera se acerca a 17%, si se toman en cuenta aquellos que han cesado de buscar trabajo y de los gigantescos paquetes de rescate financiero del gobierno de Obama para ayudar a los bancos, a las aseguradoras y a la industria automotriz a salir del problema causado por la imprudencia y la codicia de sus ejecutivos.
No ha existido, ni remotamente, un plan similar para ayudar a los millones de norteamericanos que además de perder sus trabajos han perdido sus viviendas.
Y para sumar el insulto a la injuria, los demócratas dedicaron el primer año del gobierno de Obama a discutir dos proyectos de ley progresivamente impopulares y además, condenados al fracaso.
El primer proyecto fue para combatir el calentamiento global. Luego de meses de discusión, el Senado archivó la propuesta. El segundo, el de la reforma de la atención a la salud, parece a punto de correr el mismo destino, al menos en su versión actual.
Terry McAuliffe, ex presidente del Comité Nacional Demócrata, dijo que los comicios en Massachusetts fueron "un gigantesco llamado de atención. Debemos mantener nuestro foco en la creación de empleos. El pueblo está confundido por el proyecto de ley de atención a la salud".
¿Cambiará Obama la dinámica de su gobierno o continuará con su estilo de looking good over doing right (lucir bien, en lugar de hacer las cosas correctas)? Pues en ese último caso, es muy difícil que sea reelecto. Hay otros poster boys ansiosos por ocupar su lugar.