Mañana 27 de noviembre serán dos los eventos que coparán la agenda discursiva oficial. El intento de golpe de Estado de fecha homónima, de 1992. Y la reunión extraordinaria en Quito del Consejo de Defensa Sudamericano y de Ministros de Relaciones Exteriores de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).
a) El 27N venezolano servirá de apología al golpe. Esa extraña situación que viene ocurriendo desde hace rato, en la que el Gobierno celebra los intentos de golpe de Estado que le interesan, en los que ha participado y condena los otros, aquellos que no atienden a sus intereses.
Doble moral. Inconsistencia argumental que ya socava con fiereza el aguante del ciudadano común y la propia credibilidad de la Revolución Bolivariana en el exterior.
b) El 27N internacional, a desarrollarse en la cumbre de Quito, escenario convocado en un momento de tensión en la región sudamericana, por la delicada situación que atraviesan Colombia-Venezuela por una parte y Chile-Perú por la otra, pondrá a prueba nuevamente el pulso de las tendencias presentes en el subcontinente americano.
Perú asistirá a la cita con la propuesta de crear una fuerza militar de paz sudamericana integrada por todos los países de la región y ya ha señalado que ha consultado su iniciativa con Paraguay, Argentina, Brasil y Colombia.
Esta propuesta puede avanzar. También lleva en agenda la propuesta de reducir en un 15% el gasto de Defensa en la región, la cual encontrará resistencias en la práctica de Brasil, Venezuela, Colombia y Chile.
Venezuela –por su parte- insistirá en el tema de lo que le ha dado por llamar en forma capciosa “las bases norteamericanas en Colombia”. Un deliberado precepto que no describe la situación real del alcance y contenido del convenio militar entre EEUU y Colombia.
El tema no pasará de una declaración retórica dirigida a exigir a Colombia, el compromiso de no utilizar el convenio de manera que puedan verse afectados los interés de los países de la región.
Desperdiciándose nuevamente la oportunidad para Venezuela de liderar propuestas concretas que beneficien la seguridad nacional y subregional.
El 27N internacional recrearán fórmulas agotadas y decadentes de discursos retóricos, en el marco de citas onerosas que poco producen en bienestar a los habitantes de esta parte del hemisferio. Muy probablemente incluso no televisen las intervenciones, para evitar exponer el modo vergonzoso de algunas de estas.
Si al menos pudieran avanzar los funcionarios allí presentes en 5 puntos concretos que afectan a la gente, se habría dado un gran paso en procurar mayores niveles de seguridad en la región.
Estos son:
1) Adoptar métodos vinculantes de transparencia en las adquisiciones de armas, a través de los indicadores que utiliza Naciones Unidas.
2) Activar mecanismos de cooperación militar y policial para todos los espacios fronterizos sudamericanos y un esquema de seguimiento y evaluación de sus logros.
3) Impulsar la negociación de un instrumento vinculante que asegure el comercio responsable de armas pequeñas y ligeras en la región y frente a terceros Estados.
4) Aprobar la creación de la Fuerza Militar de Paz Sudamericana.
5) Suscribir todos los Estados miembros de Unasur la Convención Internacional contra el reclutamiento, la utilización, la financiación y el entrenamiento de mercenarios. ¡Así de simple!