Por años llevó sobre sus hombros el supuesto fracaso que implicó servir la mesa a las FARC para que adquirieran estatus político. Apostando por una salida política, le concedió a la insurgencia una zona de despeje de 42 mil kilómetros cuadrados en el Cagúan (Departamento del Caquetá, al sur de Colombia), en la cual los guerrilleros continuaron secuestrando, cuidando laboratorios de procesamiento de de cocaína y atacando a la población civil.
El ex presidente colombiano Andrés Pastrana Arango (1998-2002) intentó negociar la paz durante su mandato, mientras las FARC simulaban tan sólo la voluntad de hacerlo. Pero cuando en la computadora de Raúl Reyes se pudo leer que el mismo finado Tirofijo sugería hacer uso eficaz de los rehenes como herramienta política internacional para crearle "serios problemas de opinión" al gobierno del presidente Álvaro Uribe, a cambio de no volver a sufrir el menoscabo de la imagen de las FARC, como quizá pasó durante las negociaciones impulsadas por la administración de Pastrana, a alguien le entró un fresquito.
La iniciativa del ex mandatario parece estar reivindicada y justamente por el enemigo. Un regalo post morten. En entrevista exclusiva concedida a este diario vía telefónica, Andrés Pastrana Arango no le temió a mostrarse complacido por el reacomodo de las piezas en su favor….
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