Una muralla de piedras y una placa que indica “Quinta La Colina”, ubicada en la avenida La Salle, da la bienvenida a lo que será la nueva sede del Ateneo de Caracas “María Teresa Castillo”.
La casa de paredes blancas, pisos de mármol y granito y lámparas de cristal estará completamente activa para enero de 2010, anunció ayer su directora general, Carmen Ramia.
“Estamos aquí, vivos, fuertes y con muchas ganas de trabajar. Se cierra una puerta y se abre otra. Quisiera hacer un recuento de la la historia del Ateneo, la cual he dividido como si fuera una obra de teatro”, afirmó Ramia.
El primer acto, recordó la directora general del Ateneo, fue el 20 de enero cuando la institución fue “asediada” por Lina Ron y el colectivo La Piedrita quienes, asegura, llegaron atropellando, apuntando a los guardias y robando a los trabajadores de la fundación cultural. “Este acto fue denominado por ellos mismos como la toma del Ateneo por la revolución y eso fue exactamente lo que ocurrió”, resaltó.
El segundo acto es para Ramia la notificación del vencimiento del comodato por parte de Ministerio de Finanzas. En esta etapa comenzaron las negociaciones y las conversaciones estuvieron bien encaminadas hasta que Carmen Ramia y los representantes del Ministerio de Finanzas se disponían a firmar un acuerdo de prórroga del desalojo.
Ese día, recordó, les informaron que el edificio del Ateneo había sido transferido al Ministerio de Cultura y todo quedó suspendido por orden presidencial.
“El tercer acto fue la toma del Ateneo de Caracas por parte de Ministerio de la Cultura. Ese mismo día tuvimos que iniciar el desalojo progresivo, tomaron dos oficinas y empezaron a trabajar desde allí. Tuvimos que hacer un ejercicio de tolerancia. El 27 de julio cayó el telón de la sala Anna Julia Rojas”, recordó Ramia.
Luego, en lo que la directora del Ateneo ha denominado el cuarto acto, se logró liquidar y pagar a todos los trabajadores. Ramia celebró la negociación que alcanzó con la rectora de la Unearte, Elinor Cesín, para que la universidad asumiera los gastos de nómina a cambio de las maquinarias que estaban en las salas.
La historia de esta pieza trágica continúa con el robo del que fue víctima el Ateneo de Caracas en el cual la institución perdió siete CPU que contenían “información vital para el funcionamiento de la institución”.
Tiempo de festejar
Pero como en todas las historias, “la felicidad llega tarde o temprano “El sexto acto tiene que ver con el ciclo de programaciones Fuera de sede. Empezamos a hacer una serie de actividades para que la gente supiera que seguíamos aquí. Decidimos hacer tres obras emblemáticas: El juicio del siglo, interpretada con Fernando Gómez”, dijo Ramia.
En el marco de este ciclo de presentaciones, la mayoría en los espacios culturales de la UCV, el Ateneo de Caracas intentó presentar la pieza ¡Ay Carmela! del grupo Skena (uno de los grupos tildados de pernicioso). Sin embargo, la obra tuvo que ser reprogramada para el próximo 29 de noviembre porque la universidad se quedó sin luz.
El Ateneo también ofrecerá una temporada de El día que me quieras, interpretada por el Grupo Actoral 80. “La vigencia política de esta pieza es increíble. Además estoy hablando del grupo Skena y del Grupo Actoral 80 que entraron en la lista de siete agrupaciones que fueron excluidas del subsidio por la aplicación del artículo 2. Yo sé que esto se ha dicho hasta el cansancio, pero tenemos que recordarlo cada vez que se pueda”, apuntó Ramia.
La directora general del Ateneo de Caracas también anunció la apertura de la tradicional Feria de Navidad, organizada por la institución, en los espacios del Centro Comercial Macaracuay Plaza. “La feria ya está vendida y contamos con más espacio”, celebró.
Finalmente, Ramia notificó la firma de un acuerdo entre la UCV y el Ateneo de Caracas, a fin de que la institución cultural pueda utilizar los espacios abiertos de la universidad, el Aula Magna, la Sala de Conciertos y tres auditorios adicionales donde podrán presentar obras de teatro, conciertos y exposiciones de arte.
“El Ateneo de Caracas no va a desaparecer. Es mucho más que un espacio físico. Es un compromiso con Venezuela que tiene 78 años y es un honor a una luchadora insigne que tiene 101 años, como lo es María Teresa Castillo”, concluyó Ramia.