El anuncio hecho por la NASA este viernes, en el que aseguran que se encontró "una cantidad significativa" de agua congelada en la superficie lunar, probablemente relance los sueños de la humanidad de colonizar el satélite terrestre.
La Luna, nuevamente centro de una carrera espacial internacional, podría tener la llave sobre el nacimiento de nuestro planeta hace 4.500 millones de años, y ayudar a desentrañar los secretos más antiguos del universo.
Cuarenta años después que el estadounidense Neil Armstrong caminó por primera vez sobre la Luna, y cuando Estados Unidos aspira a volver a enviar astronautas al satélite natural de la Tierra para 2020, éste sigue siendo un objeto de fascinación y curiosidad.
Parte del objetivo de regresar a la Luna -a unos 384.402 kilómetros de la Tierra- es aprender más sobre sus recursos naturales ocultos. "Uno de los motivos para volver a la Luna es ver si hay un potencial económico con la explotación de recursos lunares", indicó John Logdson, del Museo nacional del Aire y el Espacio de Washington.
"La Luna es una mina de informaciones científicas por descubrir, directamente vinculadas a la comprensión de los orígenes de la Tierra y de los otros planetas" del sistema solar, explicó en julio de este año el geólogo Harrison Schmitt.
Schmitt fue el último de los 12 estadounidenses que caminaron sobre suelo lunar en 1972, con la misión Apollo 17, que fue la encargada de cerrar la serie de viajes espaciales lanzados por la NASA.
Y a medida que los recursos naturales de la Tierra disminuyen gradualmente, algunos científicos creen que la Luna podría ser una mina de oro para generaciones futuras.
Entre los 382 kilos de rocas y suelo lunar traídos por los astronautas en las seis misiones Apollo entre 1969 y 1972, los científicos descubrieron una roca que bautizaron "génesis", de unos 4.500 millones de años, cuando se estima que se generó nuestro sistema solar.
Desprovista de atmósfera, la Luna es de hecho como una memoria geológica virgen para los científicos, porque no fue afectada por las interacciones del agua y el aire como la Tierra.
"Uno de los motivos para volver a la Luna es ver si hay un potencial económico con la explotación de recursos lunares", indicó John Logdson, del Museo nacional del Aire y el Espacio de Washington.
El programa lunar estadounidense, Constellation, fue lanzado en 2004 con el objetivo de establecer una estación en la Luna para astronautas y buscar evidencias de la existencia de agua debajo del suelo lunar.
Este programa fue objeto de revisión a pedido del presidente Barack Obama. Otros países como China y Rusia también anunciaron su ambición de llegar a la Luna, a cuatro días de vuelo de distancia.
El ex astronauta Schmitt subraya que el suelo lunar es rico en helio 3, proveniente de las capas externas del sol y proyectado con los vientos solares en todo el sistema solar. Este elemento es raro en la Tierra ya que, a diferencia de la Luna, es repelido por el campo magnético terrestre.
Muy requerido para la fusión nuclear, cuya tecnología aún es incipiente, "el helio 3 será un día de gran valor sobre la Tierra", prevé este geólogo.
Las reservas de helio 3 en la Luna rondan el millón de toneladas, según algunas estimaciones, y apenas 25 toneladas podrían potencialmente servir para darle energía a la Unión Europea y Estados Unidos durante un año.