Ni todo el petróleo que Chávez le regala a los hermanos Castro impidió al equipo cubano aplastar a Venezuela, con nocaut de 10-0, en el Amsterdam Pirates, alargando el invicto de la novena antillana en la Copa Mundial de beisbol y despejando dudas sobre su poderío ofensivo.
Los cubanos brillaron a la ofensiva, además de recibir el respaldo de la defensiva venezolana, que cometió 5 errores y va por 11 en los dos últimos partidos, recordó un despacho de Prensa Latina.
Un trío de anotaciones en el primer inning, ante el zurdo José Escalona, dejó claro que los cubanos tenían la intención de terminar temprano el choque, pero no ocurrió otro gran racimo hasta el octavo, cuando se decretó el triunfo.
Todos los regulares de Cuba conectaron al menos un hit, excepto el patrullero central Yoennis Céspedes, aunque las palmas se las llevó el primera base José Dariel Abreu, quien conectó tres y remolcó otras tantas carreras.
Abreu largó doble y triple, mientras Michel Enríquez sonó triple y el jardinero Alfredo Despaigne con el único jonrón del partido y su cuarto del torneo.
El manager Esteban Lombillo respiró aliviado con el alarde de poder de sus seleccionados, pero más por el trabajo del diestro Norge Luis Vera, quien sumó su segundo partido en línea sin tolerar anotaciones.
Vera, quien blanqueó a Puerto Rico en el choque inicial, sólo toleró 4 hits y ponchó a una decena de rivales.
Lombillo elogió su seriedad en el box, el gran momento que atraviesa y el dominio de sus pitcheos, al extremo de considerarlo 'el mejor de los lanzadores que ví aquí'.
El inicialista Abreu, por su parte, alabó la efectividad con el bate y lo consideró fruto del trabajo previo de calentamiento, con la intención de contrarrestar las bajas temperaturas en el estadio.
Venezuela queda con par de triunfos y dos derrotas.