Unas pérdidas de 214 millones de bolívares fuertes en los últimos dos años son suficientes para justificar la intervención del Banco Industrial de Venezuela –anunciada el miércoles por el ministro de Economía y Finanzas, Alí Rodríguez Araque– coincidieron los analistas financieros César Aristimuño y Francisco Faraco.
“El BIV ha tenido enormes pérdidas en los últimos 10 años. Pero también hay razones históricas. Esta es como la vigésima cuarta intervención desde su creación hace 62 años. Esa entidad siempre ha sido un fracaso y además no cumple ninguna función bancaria”, respondió Faraco al ser consultado sobre las razones de la intervención.
Aristimuño precisó que, al observar los resultados del BIV en los últimos dos años, la medida gubernamental no resulta sorpresiva. A las cuantiosas pérdidas, se suma el alto nivel de morosidad. Al cierre del primer trimestre de 2009, los créditos vencidos representaban 15,22% de su cartera, cuando el promedio de la banca es 2,2%.
Tampoco ayuda la escasa intermediación financiera. De cada 100 bolívares fuertes depositados, el sistema bancario utiliza 58,92 para créditos. El BIV, en cambio, apenas usa 17,83. La baja intermediación y la alta morosidad hacen que los ingresos de la entidad por su cartera de créditos representen sólo 17,5% del total, explicó Aristimuño.
Otros factores que perjudican la gestión del BIV son los elevados gastos de personal –representan 30,3% de sus ingresos, mientras que para el resto de la banca es 13,5%– y el índice de capitalización de 0,16%, muy por debajo del mínimo de 8% exigido por la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (Sudeban).
DECISIONES SEPARADAS
La intervención del BIV se anunció pocas horas después de que el presidente Hugo Chávez afirmase que el próximo 22 de mayo firmará la compra definitiva del Banco de Venezuela, institución perteneciente al consorcio español Grupo Santander cuya “nacionalización” fue anunciada el 31 de julio del año pasado.
Esta coincidencia de fechas generó rumores en los predios financieros sobre la posibilidad de que la intención del gobierno sea fusionar ambas entidades bancarias. Faraco descartó por completo tal alternativa: “no tiene nada que ver una cosa con la otra. El BIV no tiene nada que aportarle al Banco de Venezuela”.
Aristimuño tampoco cree que los anuncios estén relacionados. “Creo que la decisión de intervenir el BIV era inminente. Porque, a diferencia de años anteriores, el gobierno nacional enfrenta una situación de liquidez restringida y no tiene flujo de caja para seguirle inyectando recursos a esa entidad”.
OCULTAR LOS PROBLEMAS
La escasez de recursos para inyectarle y la improbabilidad de cambiar el modelo de gestión dificultan que la intervención del BIV resulte exitosa. “De ninguna manera solucionará los problemas de la entidad”, dijo Aristimuño. “Tendría que organizarse de una forma muy distinta a lo que son los bancos estatales aquí. Y creo que eso no está planteado”, agregó.
Faraco aseguró que el propósito de la intervención del BIV no es resolver los problemas –porque “para eso habría que cerrarlo”– sino ocultarlos. “Al estar intervenido, el banco no tiene que mantener encaje legal ni presentar sus estados financieros mensualmente”.
De esta forma, explicó Faraco, se estarían repitiendo los esquemas de intervenciones pasadas. “Nunca han sido para sanearlo. Siempre han sido para proteger a los administradores fallidos y para que los interventores hagan lo que les de la gana con el banco”.
LOS INTERVENTORES
La junta interventora del BIV la preside Jenny Figueredo, recordada porque cuando era ministra consejero de la Embajada de Venezuela en Estados Unidos fue declarada persona “non grata” en represalia por la expulsión del agregado militar estadounidense en Caracas.
En ese momento, Figueredo fue recibida como una heroína por el gobierno. Ahora tendrá la misión de rescatar la entidad pública. La acompañarán María Julia Tur y Mirna Molina de Brown.
…Léalo hoy en TalCual