Al designar el 2 de abril Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, la Asamblea General de las Naciones Unidas ha ayudado a aglutinar los esfuerzos internacionales para fomentar una mayor comprensión del autismo.
Que las personas autistas lleven una vida plena y productiva, no se trata de un sueño lejano, sino de una realidad que se puede alcanzar mediante la promoción de una percepción positiva del autismo, así como de una mayor comprensión social de este problema en aumento”.
Con estas palabras, el secretario general de las Naciones Unidas Ban Ki-moon, dio inicio a la celebración del “Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo”, celebrada en todas partes del mundo el pasado 2 de abril.
La celebración de este año incluyó conferencias, sesiones informativas, proyecciones, actuaciones musicales, videoconferencias, instalaciones de arte y otras actividades llevadas a cabo por las organizaciones que forman parte del sistema de las Naciones Unidas y un sinfín de asociados en pro de sensibilizar a la comunidad sobre éste mal.
El autismo es un fenómeno psicopatológico que afecta la comunicación y las relaciones sociales y afectivas del individuo. La interacción social del autista es limitada, presenta problemas de comunicación verbal y no verbal, posee comportamientos repetitivos, entre otros aspectos.
Este síndrome afecta a 4 de cada 1,000 niños. Su incidencia es mayor en varones que en hembras, y puede afectar a cualquier tipo de persona independientemente de su raza, cultura, características de los padres o nivel económico.
Sus causas son desconocidas pero se le atribuye a varios factores: como el factor ambiental y el genético. Existen múltiples estudios genéticos que relacionan los cromosomas 5 y 15 con el autismo así como otros que buscan vincularlo con alteraciones biológicas causadas por vacunas e intoxicación de metales. A la fecha, ninguno de estos estudios ha logrado sustentar su teoría y por lo mismo, no se puede precisar el origen mismo del síndrome.
Se presentan regularmente entre los 18 meses y 3 años de edad. Los primeros síntomas suelen ser: la pérdida del habla, el infante no ve directamente a los ojos, no presta atención cuando se le habla, tiene obsesión por los objetos o muestra total desinterés en las relaciones sociales con los demás.
Como el autismo no es una enfermedad, por ende no existe cura. Existe son mecanismo de mejoramiento en la calidad de vida. Métodos de enseñanza que les den nuevas habilidades para hacerlos más independientes.
Aunque hoy en día se habla de una “epidemia” a nivel mundial por el aumento de casos de autismo, las asociaciones que luchan contra este mal como la ONU, siguen en su papel de promover una conciencia social para que el autismo no sea visto como un impedimento de vida y se incorpore cada vez más a las personas con este síndrome a la vida del común.